La relación entre emociones y tecnología: el mecanismo adictivo
Rubén
Camacho - Psicólogo y coach
Emociones
y tecnología: cómo se relacionan y te influyen en tu bienestar
Los seres
humanos somos seres emocionales y a la vez, hoy día, seres tecnológicos.
Emociones y tecnología se relacionan según un mecanismo adictivo que cada vez
nos trae más problemas: falta de concentración, mirar demasiado tiempo o veces
el móvil, pérdida de productividad, y cada vez más ansiedad y desánimo.
Existe una
relación entre el uso de la tecnología y salud mental, nos afecta en nuestro
bienestar y cada vez es más frecuente que este problema se trabaje en consulta
psicológica.
En las
rupturas de pareja, momentos de celos o crisis, o también con problemas de
autoestima y ansiedad, es frecuente mirar el móvil durante demasiado tiempo
(habitualmente es lo primero que se hace al despertar y lo último antes de
dormir).
¿Te has
preguntado cuántas horas al día pasas mirando el móvil? ¿Te orientas más hacia
el móvil que a mantener una conversación con una persona? ¿Miras las redes
sociales de forma insistente?
Comportamiento,
emociones y el uso de la tecnología
Estos son
solo algunos comportamientos con los que vivimos y que nos crean ansiedad y
desánimo. El problema no consiste solo en lo que vivimos, sino en que la
tecnología e impacto en tus emociones son parte del problema.
En los últimos
años, el número de personas que tienen problemas de ansiedad ha crecido, y en
prácticamente todos los casos va asociado al uso de las tecnologías (más
ansiedad, más móvil… pero, a su vez, más móvil te lleva a más ansiedad).
Emociones y tecnología: explicando el mecanismo adictivo
Estar
constantemente conectados a la red, poder comunicarnos con los demás, mirar
vídeos, redes sociales, netflix u otras propuestas de vídeo en streaming nos da
una constante sensación de libertad. Podemos elegir qué ver, cuándo, o
comunicarnos con una persona de forma permanente de diversas formas. Puedes ver
programas, vídeos, y que toda esa estimulación te acompañe en cada segundo del
día.
Esa
sensación de libertad es lo que nos mantiene adictos a la tecnología.
Más móvil,
más ansiedad:Los dispositivos tecnológicos actuales están diseñados según un
mecanismo adictivo, de tal forma que te ofrecen una constante estimulación. Por
ejemplo: sonidos, luces, notificaciones en redes sociales o programas de
mensajería, ver contenidos nuevos cada vez que hacemos scroll con el dedo
pulgar, etc.
Esta
estimulación activa el sistema de recompensas de nuestro cerebro… pero dura muy
poco. Cada vez queremos más y más.
De esta
forma se genera un sistema adictivo donde necesitamos mirar el móvil cada vez
con más frecuencia. Esto ayuda a las compañías a conseguir datos y beneficios,
pero a las personas las somete a un sistema adictivo de sobre estimulación que
ocasiona ansiedad, angustia, pérdida de motivación y con el tiempo desánimo.
Emociones y tecnología se relacionan así de forma negativa con frecuencia.
De la
misma forma que una máquina tragamonedas, la tecnología (especialmente el móvil
y sobre todo las redes sociales de contenido más inmediato y breve, como
Whatsapp, Instagram o TikTok) condiciona nuestro bienestar y emociones. Cada
vez miramos más el móvil porque el mecanismo adictivo hace que nos sintamos mal
cuando no lo miramos.
¿Cómo
afecta esto a tus emociones y a tu día a día?
Tecnología
y salud mental: cómo se relacionan en distintas situaciones.
Al generar
un estado adictivo de constante estimulación, tus emociones se ven afectadas
por la tecnología en estos aspectos.
Rupturas o
crisis de pareja
En las
crisis o rupturas de pareja es habitual sentir ansiedad, miedos e
inseguridades, de ahí que busquemos reducir ese estado de ánimo desagradable.
De esta forma, aumentamos el uso del móvil para mirar redes sociales, averiguar
información o estimularnos. Sin embargo, no solo no reducimos el malestar que
nos ocasionan esas emociones, sino que el uso tan constante de la tecnología
las incrementa.
Problemas
de autoestima
El móvil y
especialmente la estimulación que nos ofrece supone un refugio cuando tenemos
dificultades de autoestima. La inseguridad se olvida momentáneamente, para
posteriormente necesitar aún más el móvil y agravar el problema
Uso de la
tecnología en niños
Aunque a
día de hoy no contamos con evidencia empírica suficiente que relacione el uso
de la tecnología con ciertos trastornos de atención, sí sabemos que los niños
son especialmente más sensibles al mecanismo adictivo.
Esto les impide aprender a entender y a gestionar sus emociones, generar habilidades sociales y reducir su frustración. El uso de la tecnología les hace más desconcentrados, irascibles y frustrados, precisamente porque ansían la estimulación que les ofrece la tecnología
Emociones
y tecnología
El uso de
la tecnología, especialmente el móvil, aumenta estados de ansiedad, angustia y
desánimo, con lo cual, nos hace más difícil aprender a entender y a gestionar
esas emociones.
Dificultad
para conectar con el mundo
Conectar
con el mundo no es tener relaciones sociales frecuentes… sino poder empatizar
con el otro, entender otro punto de vista y considerarlo sencillamente
diferente y tener la apertura de aceptarlo y reflexionarlo. La tecnología nos
aparta del otro y de lo diferente porque solo estamos concentrados en recibir
de forma insistente esa estimulación.
Menos
resiliencia
Les decir,
tenemos más dificultades para afrontar y superar acontecimientos diarios que
podemos considerar estresantes o problemáticos, ya que la tecnología nos da esa
sensación de libertad que nos hace entender el mundo como un recurso a nuestro
alcance y cuando las cosas no salen como nos gustaría sentimos demasiada
frustración y ansiedad.
Deteriora
las relaciones personales y sociales
Al estar
constantemente enganchados, hacemos sentir al otro menos importante y valioso,
hasta tal punto que opacamos a las personas para prestar atención solo a la
pantalla.
Dificultad
con la ira y la impulsividad
Son dos
emociones que están relacionadas con nuestra necesidad de tener el control.
En
definitiva: el uso de la tecnología forma parte de los problemas emocionales
hoy día tan frecuentes. La solución, no obstante, no está en dejar de usar la
tecnología (forma parte de nuestro día a día y de nuestro futuro) sino de no
formar parte de ese mecanismo adictivo.
Soluciones a la relación entre tu bienestar y la tecnología
Nadie acepta que tiene problemas de
adicción tecnológica o al móvil. Sin embargo, cuando existen problemas de
ansiedad, desánimo o autoestima, en el 90% de los casos existe
un uso excesivo del móvil.
Cuando
gestionamos ese uso como parte de la solución, resulta mucho más fácil reducir
la intensidad de la ansiedad, volver a encontrar enfoque, aumentar el bienestar
y también mejorar la calidad de las relaciones personales.
Se trata
de seguir estas sencillas pautas (pero difíciles de aplicar en muchos casos).
Pautas
para superar la adicción al móvil
Primero:
desactiva las notificaciones. no las necesitas realmente para nada. El uso
libre de la tecnología implica que decides cuándo hacerlo, y las notificaciones
son una forma de crear estímulos breves que llaman tu atención.
Segundo:
trata de no mirar el móvil los primeros 30 minutos al despertar y la última
hora del día. El uso de la tecnología estimula tu cerebro y te impide enfocarte
en lo importante, dificulta el sueño y te hace vivir la noche y comenzar el día
con adicción.
Tercero:
no mires el móvil cuando estés con alguna persona. Esto te ayudará a enfocarte
y a reducir el uso.
Cuarto:
mira el móvil cuando no tengas nada más importante que hacer. De esta forma,
reduces también su uso y aumentas tu productividad (esto mejorará tu autoestima
y equilibrará el sistema de recompensas en tu cerebro)
Quinto:
cuando sea el momento de mirar el móvil o usar otro tipo de tecnología, de
acuerdo, hazlo, pero siempre para algo productivo y durante un tiempo concreto
y limitado (es decir, no se trata de usarlo como forma de descanso, lo cual
aumenta la adicción y te desorienta).
El paso
más importante, aún así, es aprender a entender y a gestionar tus emociones. Si
sabes tener tus emociones de tu lado, la tecnología será una herramienta para
ayudarte porque esté a tu servicio, no tú al servicio de la tecnología.
Emociones
y tecnología: el buen uso
En
definitiva: la tecnología ha supuesto una mejora en nuestra vida si además de
facilitarnos ciertas tareas y agilizar nuestra comunicación, está alineada con
nuestras necesidades emocionales.
Hoy día
los dispositivos tecnológicos están diseñados para atrapar nuestra atención y
crear así un mecanismo de adicción tecnológica y emocional. De esta forma, la
tecnología aumenta la ansiedad, y causa un mayor desánimo.
Solucionar
el problema no pasa por dejar de usar la tecnología, sino usarla de forma
racional, según decisiones prácticas y centradas en objetivos concretos, además
de saber gestionar tus emociones para no caer en ese mecanismo adictivo.
Si crees que te ocurre esto y quieres solucionarlo, no dudes en contactar conmigo o en agendar una primera sesión en el caso de que quieras vivir un proceso de cambio personal.
Es
habitual que, ante problemas concretos como una ruptura de pareja, miedo a la
incertidumbre, problemas de autoestima, etc., utilicemos demasiado la
tecnología.
En este
proceso podrás solucionar lo que te ocurre y, además, mantener a la tecnología
a raya para que te ayude en lugar de perjudicarte. Además, tendrás compañía
constante, sin límite de consulta, para que te resulte más fácil encontrar el
camino hacia tu bienestar.
Tomado de: https://empoderamientohumano.com/emociones-y-tecnologia/